La compra compulsiva, permanente o episódica,
consiste en comprar objetos útiles o inútiles. Estas compras entonces están
vividas como una necesidad absoluta contra la cual la persona no logra luchar.
Se trata de una dependencia comportamental.
Este
comportamiento patológico fue por primera vez definida por el psiquiatra alemán
Emil Kraepelin (al origen también de la definición del síndrome de la
esquizofrenia) en 1915 “como fiebre compradora”. No obstante, los estudios
realizados sobre este tema mostraron una progresión neta y una agravación de
este síndrome estos últimos años. En efecto, el desarrollo de una sociedad
donde el consumo está empujado al extremo tuvo como consecuencia de aumentar
este sentimiento de necesidad de compra permanente. Así, es un fenómeno que
particularmente toca nuestras sociedades modernas y desarrolladas lo que
explica que la mayor parte de los estudios realizados sobre este tipo de consumo
son originarios de países occidentales ya que son los principales concernidos
por este problema.
De ese
modo, cerca del 2 % al 16 % de la
población adulta en los Estados Unidos sufren de esta patología según el
informe Koran efectuado en 2006. Estas cifras son más o menos semejantes en
Europa occidental. En efecto, según un informe de la Fundación italiana Zancan
dependiente de la ONG Caritas, entre el
1 y 8 % de la población adulta italiana y alemana por ejemplo sufriría de
compras compulsivas y aproximadamente 1
al 6 % de franceses. España en
cuanto a ella, ve al 17 % de su población tocada por esta patología.
Por otra parte, las facilidades de pago hoy permiten
una compra siempre más rápida y cada vez menos física. En efecto, el uso por
ejemplo de la tarjeta de crédito, da el sentimiento a no haber efectuado
realmente una compra ya que no hubo intercambio de dinero hablado propiamente
sino que la transacción se realizó de modo electrónico y por eso no medible de
modo físico. Estos medios cada vez más rápidos y volátiles de realizar una
compra, tienden así a inducir al consumidor en error porque le resulta difícil
de medir exactamente la cantidad de dinero de la que dispone y a la que gasta
en tiempo real. Además, la obtención fácil de crédito como los créditos al
consumo o los sistemas de descubiertos autorizados, animan todavía más al
cliente a tener un comportamiento excesivo enfrente a la compra y a gastar
cantidades de dinero que no tiene forzosamente lo que puede arrastrarle en
situaciones financieras delicadas tal como la interdicción bancaria.
No
obstante lo que hace este fenómeno cada vez más global y le da todavía más
amplitud al nivel internacional, es el desarrollo de la compra virtual. De
hecho, es todavía más fácil y sobre todo más rápido, hoy en día, de consumir
gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías y de internet. Así, en
cualquier lugar, el consumidor puede efectuar una compra en solamente pocos
segundos. Esta virtualidad de la compra se vuelve cada vez más importante y le
permite todavía menos al comprador medir la amplitud de su consumo. Esto tiene como
consecuencia de favorecer el desarrollo de comportamientos compulsivos y
excesivos de compras. Es por eso que hoy contamos una media del 5 % al 10 % de
la población mundial que sería sujeta a este tipo de comportamiento que
podríamos calificar de adictivo.
Fuentes:
- La
adicción a las compras en tiempos de crisis: http://smoda.elpais.com/articulos/la-adiccion-a-las-compras-en-tiempos-de-crisis/720
- Compra compulsiva:
http://www.psiquiatriauc.cl/adicciones/temas/adicciones_conductuales/compra_compulsiva
-
Compulsive buying has attracted
consumer researchers: http://www.ukessays.com/essays/psychology/compulsive-buying-has-attracted-consumer-researchers-psychology-essay.php
-
Le syndrome de la fièvre acheteuse: http://www.cafebabel.fr/article/15617/le-syndrome-de-la-fievre-acheteuse.html
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