Thursday, November 29, 2012

La compra compulsiva: un fenómeno en progresión



La compra compulsiva, permanente o episódica, consiste en comprar objetos útiles o inútiles. Estas compras entonces están vividas como una necesidad absoluta contra la cual la persona no logra luchar. Se trata de una dependencia comportamental.

Este comportamiento patológico fue por primera vez definida por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin (al origen también de la definición del síndrome de la esquizofrenia) en 1915 “como fiebre compradora”. No obstante, los estudios realizados sobre este tema mostraron una progresión neta y una agravación de este síndrome estos últimos años. En efecto, el desarrollo de una sociedad donde el consumo está empujado al extremo tuvo como consecuencia de aumentar este sentimiento de necesidad de compra permanente. Así, es un fenómeno que particularmente toca nuestras sociedades modernas y desarrolladas lo que explica que la mayor parte de los estudios realizados sobre este tipo de consumo son originarios de países occidentales ya que son los principales concernidos por este problema.

De ese modo, cerca del 2 % al 16 % de la población adulta en los Estados Unidos sufren de esta patología según el informe Koran efectuado en 2006. Estas cifras son más o menos semejantes en Europa occidental. En efecto, según un informe de la Fundación italiana Zancan dependiente de la ONG Caritas, entre el 1 y 8 % de la población adulta italiana y alemana por ejemplo sufriría de compras compulsivas y aproximadamente 1 al 6 % de franceses. España en cuanto a ella, ve al 17 % de su población tocada por esta patología.

Este fenómeno creciente puede explicarse por razones diversas. En primer lugar, por una publicidad casi omnipresente que incita constantemente a la compra y deja creer que el cumplimiento de sí mismo y el acceso a la felicidad pasa por el consumo. La compra compulsiva también está animada por campañas de marketing agresivas cada vez más eficaces que influyen sobre el comportamiento del consumidor en su vida cuotidiana sin que este último se dé cuenta. Estas campañas son más eficaces cerca de un público que tiene una estima débil de sí mismo particularmente jóvenes que son más vulnerables  generalmente, influenciables y a menudo que sufren de una falta de confianza en ellos. Compensan así esta falta de confianza y de estima de sí a través del consumo.


Por otra parte, las facilidades de pago hoy permiten una compra siempre más rápida y cada vez menos física. En efecto, el uso por ejemplo de la tarjeta de crédito, da el sentimiento a no haber efectuado realmente una compra ya que no hubo intercambio de dinero hablado propiamente sino que la transacción se realizó de modo electrónico y por eso no medible de modo físico. Estos medios cada vez más rápidos y volátiles de realizar una compra, tienden así a inducir al consumidor en error porque le resulta difícil de medir exactamente la cantidad de dinero de la que dispone y a la que gasta en tiempo real. Además, la obtención fácil de crédito como los créditos al consumo o los sistemas de descubiertos autorizados, animan todavía más al cliente a tener un comportamiento excesivo enfrente a la compra y a gastar cantidades de dinero que no tiene forzosamente lo que puede arrastrarle en situaciones financieras delicadas tal como la interdicción bancaria.

No obstante lo que hace este fenómeno cada vez más global y le da todavía más amplitud al nivel internacional, es el desarrollo de la compra virtual. De hecho, es todavía más fácil y sobre todo más rápido, hoy en día, de consumir gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías y de internet. Así, en cualquier lugar, el consumidor puede efectuar una compra en solamente pocos segundos. Esta virtualidad de la compra se vuelve cada vez más importante y le permite todavía menos al comprador medir la amplitud de su consumo. Esto tiene como consecuencia de favorecer el desarrollo de comportamientos compulsivos y excesivos de compras. Es por eso que hoy contamos una media del 5 % al 10 % de la población mundial que sería sujeta a este tipo de comportamiento que podríamos calificar de adictivo.
Fuentes:
-       La adicción a las compras en tiempos de crisis: http://smoda.elpais.com/articulos/la-adiccion-a-las-compras-en-tiempos-de-crisis/720
-       Le syndrome de la fièvre acheteuse: http://www.cafebabel.fr/article/15617/le-syndrome-de-la-fievre-acheteuse.html

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